Email marketing

Correo corporativo: qué es y cómo montarlo

Mandar presupuestos desde una cuenta de Gmail dice de tu negocio cosas que no querías decir. Se arregla en una tarde y por menos de lo que cuesta un café al día.

Si tu negocio manda presupuestos desde una cuenta que acaba en @gmail.com, cada correo que sale lleva un mensaje que no querías mandar: que la empresa es pequeña, que igual es temporal, que quizá no hay nadie detrás. No es justo, pero es lo que pasa por la cabeza de quien lo recibe.

Un correo corporativo es simplemente el que va con tu dominio: hola@tuempresa.com en lugar de tuempresa2024@gmail.com. Cuesta poco, se monta en una tarde y arregla ese problema de raíz. Aquí va lo que hay que saber antes de montarlo.

Qué es exactamente un correo corporativo

Es una cuenta de correo alojada bajo tu propio dominio. La parte de la izquierda la eliges tú (hola, info, tunombre) y la de la derecha es tu web. Técnicamente funciona igual que cualquier otra cuenta: mismos protocolos, mismos servidores de entrada y salida que explicamos en la guía de tipos de correo electrónico. Lo que cambia es de quién es la dirección.

Y ese matiz importa más de lo que parece: una cuenta gratuita es de la empresa que te la da. Una cuenta con tu dominio es tuya. Si mañana cambias de proveedor, te la llevas.

Por qué el correo gratuito te está costando dinero

No es una cuestión de estética. Son cuatro problemas concretos:

  • Confianza. Un presupuesto de 6.000 € que llega desde una cuenta gratuita da la sensación de que puede ser un fraude. Y a veces lo es, por eso la gente desconfía.
  • Entregabilidad. Cuando mandas en nombre de tu empresa desde un dominio que no es el tuyo, los filtros antispam tienen menos razones para fiarse.
  • Continuidad. Si la cuenta la abrió alguien que ya no está en la empresa, los correos de tus clientes se van con esa persona.
  • Orden. Con dominio propio creas cuentas por función —facturacion@, pedidos@, rrhh@— y el trabajo no depende de quién mire su móvil.

La cuenta gratuita no es tuya. Es de quien te la presta.

Qué necesitas para tenerlo

Menos de lo que la gente cree. Tres cosas:

Un dominio. Si ya tienes web, ya lo tienes. Si no, cuesta entre 10 y 15 € al año.

Un proveedor de correo. Aquí hay tres caminos razonables: el correo que suele venir incluido en tu hosting (suficiente para un autónomo o un equipo pequeño), Google Workspace o Microsoft 365. Los dos últimos rondan los 7 € por usuario al mes —el plan Starter de Google Workspace está en 6,80 €, comprobado en agosto de 2026— y te dan el ecosistema entero, con calendario y archivos incluidos.

Acceso al DNS de tu dominio. Es donde se apunta a qué servidor va tu correo. Si no sabes quién lo gestiona, es la primera pregunta que hay que resolver.

Cómo se monta, en orden

1. Decide las cuentas antes de crearlas. Piensa en funciones, no en personas: info@, administracion@, pedidos@. Las personas cambian; las funciones no.

2. Crea las cuentas en el panel de tu proveedor. Cinco minutos.

3. Apunta los registros MX del dominio al proveedor elegido. Es el paso que decide a qué buzón llega el correo del mundo. Si te equivocas aquí, dejas de recibir correo, así que hazlo con la documentación del proveedor delante.

4. Configura SPF, DKIM y DMARC. Suenan raro y son tres líneas en el DNS. Le dicen al resto del mundo qué servidores tienen permiso para mandar correo en tu nombre. Sin ellas, tu correo acaba en spam y cualquiera puede suplantarte.

5. Migra lo viejo antes de apagar nada. Los correos y los contactos de la cuenta anterior se pueden traer. Hazlo primero y apaga después.

6. Configúralo en el móvil de todo el mundo el mismo día. Si no, la gente sigue usando la cuenta vieja «hasta que tenga un rato», y ese rato no llega nunca.

Sin humo: el paso 4 es el que se salta todo el mundo y el que más problemas da después. Si tu correo va a spam sin motivo aparente, empieza por ahí antes de cambiar de proveedor.

Los cinco fallos que vemos una y otra vez

Poner el correo a nombre de un empleado. Cuando se va, se lleva el acceso. El dominio y las cuentas van a nombre de la empresa, siempre.

Usar el correo del hosting para hacer envíos masivos. Las newsletters se mandan con una herramienta de email marketing, no desde tu buzón. Si no, acabas en las listas negras y te tumbas también el correo normal.

No renovar el dominio. Si caduca, se cae la web y se cae el correo a la vez. Ponlo en renovación automática y que la tarjeta esté al día.

Repartir cuentas sin criterio. Diez buzones para cuatro personas es tan malo como uno para todos: nadie sabe dónde mirar.

Dejar la cuenta vieja reenviando para siempre. Es un parche. Pon una fecha para apagarla y avísalo antes.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un correo corporativo?

Una cuenta de correo alojada bajo el dominio de tu empresa (hola@tuempresa.com) en lugar de bajo el de un proveedor gratuito. Técnicamente funciona igual que cualquier otra; lo que cambia es que la dirección es propiedad de la empresa, no del proveedor ni de la persona que la abrió.

¿Cuánto cuesta tener el correo con mi propio dominio?

Tres partidas. El dominio, entre 10 y 15 € al año. El correo, que suele venir incluido en el hosting y basta para un autónomo o un equipo pequeño; si quieres el paquete completo, el plan Starter de Google Workspace está en 6,80 € por usuario al mes y Microsoft 365 se mueve en cifras parecidas. Y la configuración inicial, que se hace una vez.

¿Puedo usar Gmail con mi propio dominio?

Sí, contratando Google Workspace: usas la interfaz de Gmail de siempre pero la dirección es tudominio.com. No confundir con la cuenta gratuita de Gmail, que siempre acaba en @gmail.com.

¿Qué son SPF, DKIM y DMARC y son obligatorios?

Son tres registros que se añaden al DNS del dominio y le dicen al resto del mundo qué servidores tienen permiso para enviar correo en tu nombre. Obligatorios por ley no son, pero sin ellos tu correo tiene muchas papeletas de acabar en spam y cualquiera puede suplantar tu dirección. Es el paso que más se salta y el que más problemas da después.

¿Voy a perder los correos antiguos al cambiar?

No, si se hace en el orden correcto: primero se migran los mensajes y los contactos de la cuenta anterior, y solo después se apaga. El error clásico es apagar antes de migrar.

¿Te lo montamos nosotros?

Creamos las cuentas, tocamos el DNS, dejamos SPF, DKIM y DMARC bien puestos y migramos lo que tengas. Sin que pierdas un correo por el camino.

GV
Escrito por Equipo Gran Vía Solutions

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